Salud mental y funcionamiento cognitivo
El consumo puede afectar a cómo una persona piensa, siente y actúa
- Atención y memoria: puede dificultar la concentración, el aprendizaje, la memoria reciente y la realización de tareas complejas.
- Ansiedad e irritabilidad: algunas personas experimentan nerviosismo, angustia, cambios de humor o mayor irritabilidad.
- Motivación y rutina: un consumo frecuente puede acabar desplazando estudios, trabajo, relaciones y actividades que antes resultaban importantes.
- Percepción y pensamiento: en personas vulnerables, especialmente con un consumo temprano o frecuente, puede aumentar el riesgo de síntomas psicóticos o agravar problemas mentales previos.
- Dependencia: pueden aparecer pérdida de control, tolerancia, deseo intenso de consumir y malestar al intentar dejarlo.